También
en las economías avanzadas la globalización suscita
inquietud. ¿En qué medida existe, como se piensa, el
riesgo de que los trabajadores de alta remuneración
pierdan su empleo y que la demanda de trabajadores menos
calificados disminuya debido a la competencia que plantean
las "economías de bajos salarios"? ¿Son los
cambios que se están produciendo en estas economías y
sociedades el resultado directo de la globalización?
Las
economías están en constante evolución y la globalización
es una de las diversas tendencias que caracterizan esta
evolución. Hay otras tendencias que pueden destacarse: a
medida que las economías industriales maduran, se
orientan cada vez más hacia los servicios para atender
las cambiantes necesidades de sus habitantes y, además,
necesitan mano de obra más calificada. No obstante, todo
lleva a pensar que estos cambios tendrían lugar --aunque
no necesariamente al mismo ritmo-- con independencia de la
globalización. En realidad, la globalización facilita el
proceso y reduce su costo para la economía en su conjunto
gracias a los flujos de capital, a las innovaciones tecnológicas
y al descenso de los precios de los bienes importados.
Tanto el crecimiento económico como el empleo y las
condiciones de vida alcanzan niveles más altos que en una
economía cerrada.
Sin
embargo, en la generalidad de los casos estos beneficios
no se distribuyen de manera uniforme entre los grupos de
población, y algunos de estos grupos posiblemente queden
totalmente al margen. Por ejemplo, los trabajadores de las
industrias más antiguas que están en declinación pueden
verse en dificultades para reciclar sus aptitudes e
incorporarse a industrias nuevas.
¿Cuál
debe ser la respuesta de las autoridades? ¿Deben tratar
de proteger a grupos particulares, como los trabajadores
de bajo salario o los de las industrias antiguas,
limitando el comercio y los flujos de capital? De esta
manera se podría ayudar a algunos segmentos de la población
en el corto plazo, pero en definitiva se estarían
menoscabando las condiciones de vida de toda la población.
Más bien, las autoridades deberían aplicar políticas
que promuevan la integración a la economía mundial
paralelamente a la aplicación de medidas que alivien la
situación de los más gravemente afectados por los
cambios. Sería más ventajoso para el conjunto de la
economía aplicar políticas que favorezcan la globalización
mediante una mayor apertura de la economía y que, al
mismo tiempo, se orienten decididamente a asegurar que los
beneficios de esta apertura estén ampliamente
distribuidos. Las autoridades deberían centrarse en dos
campos importantes: