La
globalización no es un fenómeno reciente. Algunos
analistas sostienen que la economía mundial estaba tan
globalizada hace 100 años como hoy. Sin embargo, nunca
antes el comercio y los servicios financieros han estado
tan desarrollados e integrados. El aspecto más
sorprendente de este proceso es la integración de los
mercados financieros, que ha sido posible gracias a las
comunicaciones electrónicas modernas.
En el
siglo XX hubo un crecimiento económico sin precedente,
que casi quintuplicó el PIB mundial per cápita. Sin
embargo, este crecimiento no fue regular, ya que la mayor
expansión se concentró en la segunda mitad del siglo,
período de rápida expansión del comercio exterior
acompañada de un proceso de liberalización comercial y,
en general un poco más tarde, de la liberalización de
las corrientes financieras. En el período entre las dos
guerras mundiales, el mundo le dio la espalda a la
internacionalización --o la globalización como se la
llama actualmente-- y los países cerraron su economía y
adoptaron medidas proteccionistas y un control
generalizado de los capitales. Este fue el principal
factor determinante de los devastadores resultados de ese
período: el crecimiento del ingreso per cápita se redujo
a menos del 1% entre 1913 y 1950. Durante el resto del
siglo, aunque la población creció a un ritmo
extraordinario, el aumento del ingreso per cápita superó
el 2%, principalmente durante la fase de expansión de que
disfrutaron los países industriales después de la
guerra.
El
siglo XX estuvo marcado por un notable crecimiento del
nivel medio de ingresos, pero los datos muestran a las
claras que este crecimiento no estuvo repartido de manera
igualitaria. La brecha entre los países ricos y los países
pobres, y entre los sectores ricos y pobres dentro de cada
país, se amplió. Para la cuarta parte de la población
mundial más rica el PIB per cápita casi se sextuplicó
durante el siglo, en tanto que para la cuarta parte más
pobre no llegó a triplicarse. Sin duda, la desigualdad de
ingresos se ha agravado. Sin embargo, cabe señalar que el
PIB per cápita no explica totalmente la situación.